viernes, 10 de agosto de 2007

Explicación

Prof. Dr. José Rodríguez de Rivera / Dpto. Ciencias Empresariales. Universidad de Alcalá
Nudos conceptuales emparentados:
Explicaciòn causal - causa y causalidad; descripción; comprensión (Verstehen); teoría; programas cognitivos
Términos y etimología:
Los términos 'explanandum' (gerundio: lo que debe ser explicado) y 'explanans' (lo que explica) tienen un uso en el campo de la reflexión filosófica relativamente reciente. Se han tomado del latín para facilitar y precisar la diferencia entre el item a explicar y los referentes que deben ayudar a explicarlo.
Los términos 'explicar' y 'explicación' tienen, entre otros, los siguientes equivalentes:
Latín: explicatio; ital.: spiegare (en el sentido derivado del latín, de des-envolver o desplegar); francés: expliquer, explication; ingl.: to explain, explanation; alem.: erklären, Erklärung (con el sentido de incrementar la luz – lo que permite ver más detalles).
En la definición de Kant, "Explicar" equivale a derivar o inferir un conocimiento sobre algo a partir de un principio que se presupone más conocido que aquello que hay que aclarar. Exposición, declaración, definición tendrían el mismo contenido que la explicación.
Un acercamiento fenomenológico a la comprensión de lo que es "explicar"
Puede ser oportuno para clarificar la forma en que hoy se define el modo de explicación más empleado en el sistema de la ciencia, la explicación causal, recoger una propuesta de Stegmüller (1969) e iniciar esta reflexión recurriendo a una quasi-fenomenología del uso del término en las comunicaciones cotidianas (el mismo Stegmüller no plantea la cuestión en términos "comunicacionales" sino en el tradicional esquema de análisis de proposiciones).
El caso más frecuente es el de la búsqueda de explicaciones causales de fenómenos. Queremos saber los por qués de la mayor frecuencia de catástrofes climáticas y planteamos la hipótesis de un cambio general del clima terrestre debido a su vez al calentamiento producido por el efecto invernadero, que de nuevo referimos a las emisiones crecientes de CO2. En todas las preguntas de este tipo pedimos una explicación causal.
Un caso muy distinto es el de una pregunta por el significado de un término. Podemos pedir se nos explique en que consiste un "mojo" canario o que nos indiquen sus diferencias al alioli etc.
Explicar es aquí simplemente referir un término a otros que se supone nos son más conocidos.
Pero tales explicaciones no implican tener que adentrarse en los misterios de la ciencia del lenguaje o referise a complicadas "definiciones" terminológicas. Simplemente en el proceso comunicacional de explicación remite al conocimiento cotidiano que ha ido difundiéndose en comunicaciones anteriores.
Si se trata de clarificar un texto, por ejemplo, una de las sentencias de Juan de Mairena, podemos ir a un historiador de la literatura y preguntar si la investigación sobre la obra y vida de Antonio Machado puede ayudar a comprender mejor dicho texto. Se trata aquí de una explicación interpretación en que ese sentido es referido, por ejemplo, al contexto o a la intención del autor. Esta explicación precisa evidentemente de un número mayor de referencias a otros conocimientos, algunos de orden común, otros resultantes de la investigación literaria.
Otro tipo de explicación es aquel en que se corrige una primera impresión. Paseando con un amigo le hago notar que alguien nos está haciendo señas y sugiero que nos acerquemos para ver qué es lo que quiere. Pero mi amigo me hace notar que aquella persona se está dirigiendo a otra que yo no había percibido antes. Esta explicación-corrección re-interpreta. Es un tipo de explicación muy corriente en el diálogo cuando los interlocutores van corrigiendo eventuales malentendidos (A formula que B no ha entendido adecuadamente lo que antes había formulado).
La precariedad y contingencia de la comunicación humana nos remite constantemente a tales explicaciones-correcciones. Precisamente por esto es tan importante, por ejemplo, en la actividad docente, abrirse a los flujos de feedback de los alumnos. Sin esos indicadores dificilmente podrá darse la "explicación corrección". La explicación-corrección tiene por tanto la función de eliminar discrepancias entre el modo en que se ha comprendido, en un tiempo pasado, por reciente que sea, un mismo estado de cosas por varios individuos.
A veces la corrección se refiere a una interpretación de signos o señales. En abril, un viajero en Innsbruck se maravilla de que no todos los varones vistan pantalones de cuero. Se le contesta que no es "temporada" y que en este tiempo sólo los turistas se ponen dicha prenda. La explicación corrige así una falsa interpretación basada en una errònea opinión que a su vez se fundaba en comunicaciones anteriores de otros viajeros.
Otro tipo de explicaciones es el que no sólo se refiere a estados de cosas sino implica también juicios de valor, por ejemplo, moral. Podemos pedir a alguien que nos explique el por qué se ha comportado de una forma que valoramos como inadecuada moralmente (no ha dicho la verdad o ha ocultado datos en un proceso penal). La explicación puede indicar sus motivos (se hubiera comprometido demasiado etc.), es decir, es una explicación-justificación de una acción contra el juicio valorativo que la condenaba.
En el trabajo, en la investigación, pero también en la forma en que conducimos nuestra vida, nos encontramos muchas veces enfrentados a la complejidad de una situación. No somos capaces de entender lo que está (o nos está) pasando. Este es el caso al enfrentarnos con problemas o situaciones-problema que desbordan nuestra capacidad de comprensión. Explicar el funcionamiento de un complicado sistema técnico (como es el caso del programa SACTA de procesamiento de datos de vuelo para facilitar la labor de lo controladores) exige atender a las muchas dimensiones o aspectos de un sistema. Cuando no sólo son datos técnicos, sino entran además variables humanas, la complejidad de la situación sólo puede encontrar respuestas-explicaciones muy parciales.
En la aplicación del Derecho, en la medicina y en la toma de decisiones en el campo de la empresa u en otras organizaciones, explicar las razones por las que uno procede de tal o tal forma puede a veces ser casi imposible. No sólo hay que explicar hechos o eventos, sino también se nos pide explicar decisiones, justificarlas racional o moralmente, y esto puede suponer una enorme carga por la desproporción entre el nivel de complejidad de la situación y nuestras capacidades. Un cálculo racional suele ser ahí, necesario, pero al mismo tiempo insuficiente para afrontar tales situaciones. Por eso se dice que la ciencia médica es algo a complementar con el "arte" (experiencias, saberes acumulados etc.). Y en el mundo de la empresa se constata entonces que no bastan los saberes técnicos (de una licenciatura, masters etc.), sino que además de estar bien "informados" para conocer todo lo relevante para la solución, es necesario estar "formados", como individuos capaces de decidir en situaciones de incertidumbre y estrés.
En tales casos, la habitual diferencia entre saber-teórico y saber-práctico deja de tener sentido.
Nos damos cuenta que tales diferencias se deben a un trabajo de abstracción y disociación conceptual que rompe lo que en la realidad viene intrínsecamente unido. Toda "explicación" coherente debería atender a esa unidad, por más, que deba al mismo tiempo disociarla para su análisis. Y los elementos considerados como relevantes en una explicación de una decisión en situación de complejidad serán evidentemente mucho más variados que lo que descubriría un análisis reducido a observar factores causales.
Algunos autores, como J. Passmore, han buscado identificar los elementos comunes a todas estas situaciones en que podemos intentar dar respuesta o explicar algo. Tal búsqueda lleva sólo a constatar una situación inicial de consternación, sorpresa, frustración o similares formas de enfrentarse con lo que desborda inicialmente nuestras capacidades. Pero las situaciones son tan diversas que el mismo concepto de explicación o comprensiòn aplicado a denominar las salidas racionales a tales situaciones apenas si poseen rasgos comunes - Wittgenstein hablaba a este propósito de una "familia de conceptos" (Begriffsfamilie).
Una solución que evidentemente facilita mucho la tarea consiste en restringir el concepto de explicación a los hechos, y considerar sólo como explicación científica la que busca el marco y conceptos de referencia únicamente en las relaciones de causalidad. El fenómeno o evento "fáctico" a explicar será pues comprendido como "efecto" de otros elementos (hechos, leyes naturales y similares). Este tipo de explicación causal posibilita descartar el tener que explicar o comprender los motivos, los factores de todo orden que influyen en un hecho debido a una decisión individual o colectiva etc. - y ciertamente esos factores o condicionantes desempeñar en la "realidad" un papel esencial. Y es esa restricción del explicar a los hechos (realizada en la Filosofía Analítica) la que incluso viene a dar la razón a los representantes de la corriente de las Ciencias de la Cultura o del Espíritu que piden otro tipo de explicar más amplio, el "comprender" (Verstehen). Pero es también claro que la ganancia obtenida al utilizar este tipo de explicación causal se compra a un alto precio: el observador ha delimitado no sólo sus zonas observadas, sino también ha aumentado la -->mancha ciega en su propia "óptica" y ahora, lo que no ve que no ve es aún más incontrolado.
Como resumen de la comprensión cotidiana o pre-científica del concepto de "explicación" podemos retener los siguientes aspectos:
Dar una información (que generalmente viene unida a tener que satisfacer ciertas exigencias sociales, o que debe cumplir exigencias sobre las razones o fundamentos de lo que se expone) sobre la existencia de un estado de cosas considerado como relevante.
Explicar el uso de una expresión o el sentido de un texto.
Aclarar las intenciones y razones de la acción de un individuo o grupo.
Referir la aparición de un evento o fenómeno a sus posibles causas o a ciertas razones y condiciones de su apareción.
Exponer la forma en que un estado de cosas se relaciona con un conjunto ordenado de contenidos (una ley física, o el cumplimiento de una disposición legal, etc.).
La interpretación del "explicar" en el constructivismo comunicacional. La "explicación teórica".
En la epistemología -->constructivista-comunicacional, explicar algo (evento, estado de cosas, fenómeno) equivale a que en la dinámica y flujos de interacción en que se realiza el sistema-comunicación se reformule (Luhmann 1990: 410) lo que ya se había formulado, por ejemplo, en una descripción del evento en cuestión, refiriéndolo a otros elementos cognitivos, como pueden ser otros conceptos, otros fenómenos conocidos etc. Es decir, comunicamos explicando algo cuando introducimos referencias entre los contenidos observados como tema a explicar a otros contenidos tratados o presupuestos explícita o implícitamente por los interactantes en la comunicación. A nivel más abstracto, considerando sólo las relaciones establecidas entre el explanandum y el explanans, esto equivale a establecer determinadas relaciones entre el nudo o elemento explanandum con otros nudos o elementos seleccionados como explanans dentro de la red que constituye el sistema de conocimientos.
Esto supone introducir en la observación de lo que se quiere explicar la complejidad propia del sistema de referencia; que a su vez puede consistir en una interpretación mítico-religiosa, en una "teoría individual" del mundo, en una teoría física, etc. En cada tipo de selección de un subconjunto de nudos del sistema de conocimientos accesible a los participantes en el sistema de comunicación (una comunidad científica de físicos o bioquímicos tiene evidentemente estructuras de tal sistema muy distintos a los que tiene la comunidad científica de los juristas o la de los historiadores de la política) existe también una "lógica" propia, o "programas" que contienen las instrucciones según las cuales se realizan las operaciones de relacionamiento de elementos o nudos de la red y según las cuales se establecen esas relaciones de explicación. En el tratamiento del tema "Policontextura" se estudia precisamente esta diversidad de las lógicas o programas de relacionamiento entre elementos dentro de un sistema de referencia o entre sistemas distintos.
Dentro de este marco general, sólo constituye un caso particular el de la explicación causal, es decir, el del establecimiento de inferencias causales o de pronòsticos que predice algo por referirlo al cumplimiento de una ley. Lo que debe quedar claro es que, en esta perspectiva más amplia sobre la explicación, el uso de la "explicación causal" no puede ser concebido como exclusivo (no se fundamenta en ningún argumento dicha exclusividad, es más bien una "petición de principio"), y por tanto debe ser visto sólo como una de las posibles explicaciones.
Por lo demás, la misma diferencia entre causa y efecto presupone las operaciones constructivas del observador (es claro que en el mundo físico no hay sino objetos y fenómenos, a los que podemos denominar causa y efecto) en que se establece la marca-diferencia entre causa y efecto que, a su vez, deben apoyarse en relaciones a otros contenidos (esto es: conceptos como puntos de recursividad de operaciones cognitivas), y que son relaciones establecidas en operaciones anteriores. Sin marcos o "frames" de referencia (causal o de otro tipo) ni habrá posibilidad de explicar nada.
Cuando de la mera observación teórica se pasa a la manipulación de la realidad observada en referencia a esa diferencia causa/efecto tenemos la posibilidad de intervenir mediante lo que llamamos tecnologías que se construyen en algún tipo de isomorfía a la separación de causas y efectos.
Pero las posibilidades de una explicación (filosófica o científica), en cuanto operación referencial - remite la observación de un objeto a un conjunto mucho más complejo - van más allá de lo que se alcanza en la manipulación tecnológica de la realidad (ver: Explicación teórica).

Primeras interpretaciones (filosóficas) del concepto de "explicación"
Al analizar el concepto de "explicación" hay que comenzar por deshacer ciertos malentendidos y superar el habitual confusionismo en el uso del término. Ahora bien, éste, lo mismo que otros conceptos clave en la Epistemología, tiene el significado o sentido que se le atribuya en un marco de interpretación, que a su vez está ligado a una concepción filosófica, a un paradigma, o a preferencias sobre una u otra forma de formular en un "lenguaje" los propios conceptos.
En contra de esta posición se sitúa la que concibe la "lógica" moderna, es decir, la que ha traducido a un lenguaje simbólico (formalizado) una serie de reglas y principios que la lógica tradicional ya conocía, añadiendo realmente muy poco a dichos contenidos, pero considerando dicha formalización como una exigencia normativa, una especie de "pauta" inatacable, y a la que además se asigna la tarea de facilitar una justificación formal del sentido o significado de los distintos términos empleados al hablar de los distintos conocimientos científicos. En último término, dicha justificación formalizada (por procedimientos regidos por reglas de deducción) podría incluso ser realizada por una máquina (un ordenador con el programa adecuado) – véase "máquinas lógicas".
En tal concepción, la operación-explicación de un cualquier enunciado no sería otra cosa que definir sus relaciones a otros enunciados (una de las posibilidades sería la del establecer una relación causal) que – para que tuvieran sentido – deberían ser operacionalizados y referidos a los datos primarios, es decir, a los de la experiencia sensible.
La dificultad de esta interpretación proviene de que se apoya en presuposiciones enmarcadas en el enfoque del positivismo lógico, un enfoque ciertamente elegible como alternativa de meta-observación, pero que ni sus representantes piensan sea posible justificar con una explicación de este tipo.
En este marco, el concepto de explicación se refiere al sentido de un término propio de un meta-lenguaje, no al de un lenguaje-objeto (como el de los datos sensible), y las reglas que rigen las relaciones en el meta-lenguaje son distintas de las que se usan en el lenguaje-objeto.
En una interpretación bastante difundida, pero sin fundamento lógico o epistemológico, se ha distinguido la explicación de la descripción indicando que la descripción indicaría el cómo de un fenómeno, y la explicación el por qué (las causas) del mismo. Sin embargo, la descripción es comprendida también, lo que parece más plausible, como una mera parte de la explicación: la previa a la búsqueda de relaciones entre un concepto y otros (desde los que se explique el concepto en cuestión).
En esta interpretación, la explicación se orienta, como método de las ciencias de la naturaleza, a lograr un conocimiento causal de los objetos: si se conoce la causa de un objeto-efecto, se conocerá mejor el comportamiento de éste, será incluso posible predecir, a partir del conocimiento de la conducta de la causa, el comportamiento del objeto-efecto. Este tipo de conocimiento lleva a relacionar efectos con causas que actúan necesaria y repetitivamente del mismo modo, es decir, se conoce científicamente un objeto-efecto si se conoce la ley causal según la cual ese efecto surge o se comporta de tal o tal modo.
En cambio, los autores que se orientan hacia los fenómenos culturales o históricos conciben y definen un modo de explicación particular, el de la comprensión (Verstehen) como dirigida a la obtención de un conocimiento singular, a captar el "sentido" de un fenómeno, por ejemplo, histórico. Algo que en cuanto surgido de una voluntad libre no puede ser explicado causalmente en virtud de una ley universal. Comprender un hecho histórico exige conocer la situación en que se encuentra el sujeto agente, su forma de pensar y decidir etc.
Ahora bien, esta diferencia y oposición explicación/comprensión sólo tiene sentido cuando el término 'explicación' se emplea exclusivamente para una forma particular de ese "dar razón de-", o referir el explanandum al sistema-explanans, que es aquello en lo que consiste todo explicar: la que considera que conocidas las causas de algo se comprende ese algo. Por eso, el concepto de comprender (Verstehen) debería restringirse para designar sólo una especie dentro del concepto más amplio explicación, es decir, la forma concreta e histórica de explicación preferida en las ciencias del espiritu, cultura o historia. Como se hace en el lenguaje cotidiano, comprender y explicar pueden pues ser empleados como sinónimos.
Aspectos que pueden ayudar a precisar el concepto
Los diferentes usos del explicar dificultan mucho encontrar un fondo comùn a todas esas formas del dar razón de, describir las relaciones de algo con otros objetos, justificar, etc. Considerada toda esa variedad desde el enfoque sólo en la dimensión pragmática es donde será posible hallar estos elementos comunes. Es decir, en los modos de uso de tales explicaciones en cuanto sirven para orientar decisiones y acciones. Esta función de orientación práctica del "explicar" no se restringe a su realización en una determinada situación, sino - sobre la base de los mecanismos de generalización - permite elaborar explicaciones de distintos tipos de acción La explicación a dar en el contexto de una acción comunicativa - por ejemplo, en una discusión sobre políticas de aprovisionamientos, subcontratación etc. - implica que las explicaciones dadas operen reduciendo la complejidad del campo de problemas tratado de forma selectiva: habrá que determinar qué magnitudes, qué personas, que modos de control etc. han de emplearse en la mejora de la situación. Pero en una acción comunicativa cuyo contexto es el de las relaciones de pareja, los temas relevantes serán muy distintos y las explicaciones también lo serán. En todo caso, orientar la acción o justificarla, es decir, el dar razones de actividades buscando diversos puntos de referencia parece ser un elemento común a todas esas variedades de explicación.
Es claro, que muchos de los ejemplos citados hasta ahora pertenecen al dominio de la comunicación en el horizonte de la cotidianidad, sin pretensiones de rigor científico. Por ello podemos ahora pasar a delimitar el ámbito del explicar si sólo consideramos las comunicaciones en el dominio de la "episteme" (comunicación científica - en cuanto opuesta a la mera "doxa" u opinión).
La tradición filosófica ha diferenciado ahí cuatro formas de comprender la explicación, que generalmente sólo tienen validez para ámbitos muy delimitados:
Explicación (subjetiva) en referencia a lo propio, es decir, a percepciones o pensamientos del sujeto.
Explicación de lo singular y particular en referencia a lo general, lo universal (leyes naturales y similares).
Explicación como desarrollo a partir de otros elementos conceptuales (explicación teórica- como cuando se explica una tesis o proposición como secuela de otros teoremas, postulados o axiomas).
Explicación como descripción de la génesis de eventos o fenòmenos a partir de elementos reales (explicación genética - como en la epistemología de Piaget).
Los modos de explicación subjetiva ayudan a clarificar acciones, pensamientos, sentimientos o decisiones de otros. En general, al explicar tales items nos referimos a un estado de cosas idealizado, a lo que creemos debería ser la pauta. Pero además retrotraemos la percepciòn del otro (y de su acción) a la autopercepción. Es decir, en la medida en que queramos explicar estados internos de otro individuo (emocionales, cognitivos, volitivos) estableciendo relaciones con la autopercepciòn de estados propios internos, la explicación realizada dependerá totalmente de esos elementos subjetivos. Se tratará de una re-construcción de vivencias subjetivas que luego se extrapolan para interpretar lo que puede ser sucede en otros. Es claro que este tipo de explicación no poseerá las características mínimas de lo que hoy se exige al conocimiento científico.
En contraste con esa interpretación subjetiva, el referir el explanandum a un explanans definido a un nivel más abstracto, pero como referencia objetiva, como es el de las leyes (en primer lugar: las leyes naturales) puede ser denominado explicación objetiva. Aquí se busca, en contraste al aislamiento del sujeto interpretante, la referencia en una comunidad de observadores que controlan mutuamente sus observaciones (como sucede en la comunidad científica) cuando observan eventos o fenómenos exteriores (es decir, del estrato de la realidad material) accesibles a ese tipo de observación controlable intersubjetivamente. Los nudos de contenidos a que se refiere así el explanandum se presupone que poseen un carácter invariante ante toda observación subjetiva. Y este será el caso cuando se presume la existencia de una ley objetiva como puede ser la gravedad, o la estructura de la realidad física definida en la Relatividad de Einstein.
Admitir este tipo de explicación objetiva supone sin embargo haber admitido previamente otros supuestos - como el de la "existencia real" de tales "leyes", y también presupone admitir un "realismo cognitivo" según el cual (-->Teoría de la verdad como "correspondencia") lo conocido se encuentra en una correspondencia del tipo imagen-especular/imagen-original. Es decir, la misma explicación objetiva implica elementos no-objetivos o no justificables en el tipo de observación controlada intersubjetivamente, sino también "construidos" (ver: Epistemología del constructivismo).

Tendencias en la meta-observación de la "explicación"
O. Schwemmer (1995) ha diferenciado varias tendencias de interpretación y sistematización de lo que es el "explicar".
a. Tendencia objetivante: se trata aquí de una tendencia en el sistema de conocimientos orientada ante todo a la observación del desarrollo de las ciencias modernas y que, por tanto, pueden ser consideradas como un subconjunto dentro del de la "historia de la ciencia".
b. Tendencias a la Idealización y Des-idealización: en estas tendencias (que se presentan como opuestas polarmente) se relacionan en primer lugar con el desarrollo de la observación metateórica sobre la ciencia. Se realizan bien como reflexión sobre la historia cultural (en el sentido de las Ciencias del Espíritu), bien como reflexión dentro del marco de la Teoría de la Ciencia.

a) La tendencia o modo de enfoque objetivante considera la explicación científica en un triple sentido:
1. la orientación, el sentido, los fines y tareas de la explicación científica,
2. las categorías de referencia o conceptos fundamentales manejados en la explicación científica,
3. los modelos de la explicación científica - incluyendo aquí la explicación desde "teorías").
En lo que concierne a la orientación de su modo de trabajo, el sistema meta-observador "objetivista" plantea su consideración renunciando a las pretensiones (dominantes, por ejemplo, durante la primera reflexión ante el avance de la Física clásica) de llegar a identificar un orden (en re-construcción subjetiva) del mundo identificando, en general, a un nivel de gran abstracción matemática, determinadas regularidades o leyes, relaciones cuantitativas entre sus elementos (como órbitas de los planetas descritas en fórmulas de la mecánica celeste). En su lugar, se busca más bien una descripción ordenada de las propiedades de los objetos tal como se nos manifiestan en el trato directo con esos objetos (observación empírica, experimentación). En esta "objetivización" realizada al explicar la realidad (normalmente, la material) se presupone la posibilidad de establecer una relación, que además deberá estructurarse como invariante a las particularidades del sujeto observante, "con las mismas cosas" reales. Esta relación tiende además a ser "pragmática", es decir, se inserta en una acción de manipulación de la realidad exterior que, en nuestro mundo moderno, se configura como "tecnología" (en un mundo arcaico, se hubiera pretendido una manipulación mágica de la misma realidad, por ejemplo, en la danza de la lluvia).
Esta tendencia objetivista estaba ya presente en la especulación de los pitagóricos al construir su modelo aritmático del mundo. Fue continuada en la concepción geométrica de la realidad de los platónicos y está en la base de la física clásica cuando Newton elabora su mecánica celeste.
En segundo lugar, hay que considerar las categorías empleadas en esta metaobservación objetivante: se pone entre paréntesis toda referencia a nudos "subjetivos" del repertorio de conocimientos disponible, es decir, se intenta eliminar del instrumental o filtros del observador, de su "óptica", toda categoría subjetiva (lo que se entendía antes como accidentes cualitativos: sabor, olor, aspecto estético o gusto etc.), y con ello se elimina también toda referencia a la acción humana o a la "intención" del sujeto.
Lo que queda son conceptualizaciones pretendidamente objetivas, de las que se ha depurado todo elemento subjetivo, y que se postula son por tanto controlables intersubjetivamente.
En el curso de este proceso de selección reductiva de elementos de la óptica del observador se han eliminado, por ejemplo, al tratarse de las relaciones causales, tres de los cuatro modos o dimensiones de la causa (tal como la definía Aristóteles): la única relación causal que se considera cumplir los criterios de objetividad científica será así la denominada "causa eficiente".
Fuera quedan pues la causa final (teleología), la causa material (el substrato en que se realiza la operación causal), o la causa formal (por así decirlo, el diseño del efecto). Y esa causa eficiente es además comprendida según el modelo de la mecánica (que a su vez es una construcción de alto nivel de abstracción en que sólo se observan magnitudes cuantificables y representables matemáticamente, por ejemplo, según las reglas del cálculo vectorial o tensorial).
En tercer lugar, los modelos subjetivos, en el sentido de explicar algo refiriéndolo a otras interpretaciones del mundo de vivencias cotidianas, son sustuidos por modelos pretendidamente objetivos, lo que en la forma concreta en que se ha realizado esta modelización supone aplicar como criterio básico el de que el modelo pueda formularse según las reglas y pautas de un lenguaje formalizado (usualmente el matemático, rara vez, el de la lógica formal) adecuado al nivel de generalización-abstracción que se encuentra, por ejemplo, en la matemática de la física.
Para clarificar lo que supone el usar uno u otro modelo podemos utilizar el ejemplo de los modelos del "movivimiento": En un modelo aristotélico del movimiento se entendía éste como vencer una resistencia (una vivencia usual cuando uno pedalea contra el viento, o ascendiendo a un puerto de montaña). En el modelo de Newton, el movimiento es descrito como desplazamiento uniforme y en línea recta - sin resistencias. Este movimiento idealizado sería el que se intenta alcanzar en un experimento en una cámara de vacío. El modelo newtoniano sigue siendo aquel que se usa en la tecnología para el cálculo de cualquier movimiento físico. En el modelo de Einstein, la velocidad de la luz es el valor límite representando un movimiento también sin resistencia. Pero este modelo de movimiento, hasta ahora, no tiene aplicaciones en la elaboración de mecanismos u artefactos.

b) En el sistema de meta-observación (filosofía de la ciencia) sobre los modos de explicación usuales en la ciencia podemos diferenciar dos tendencias contrarias: las tendencias a idealizar y des-idealizar.
b1) En la tendencia a la idealización, por ejemplo, los modos de reflexión típicos en el "Racionalismo" filosófico pueden así ser considerados como intentos por representar eventos, cosas, propiedades de las cosas etc., en cuanto resultantes de un proceso conceptual del sujeto observador (donde se ha trabajado con categorías, esquemas, transcendentales etc.). Esos intentos se caracterizan por retrotraer (explicar siempre es un referir a algo distinto) lo observado a un principio (presuntamente también racional) considerado como más evidente que aquello que debe ser explicado desde él (por ejemplo, el principio de causalidad). Esto requiere la presuposición de una mayor evidencia o presunción de validez de ese explanans o definiens (en comparación con la no evidencia de su explanandum o definiendum).
b2) La posición polarmente opuesta es la de la Des-idealización. En esta tendencia hay que situar las corrientes empiristas que en lugar de basarse en la presunta "evidencia" del explanans toman como criterio de una explicación válida el de la comprobación de ciertas relaciones regulares entre observables por observación del mundo exterior. Se observa así algo como fuerza o energía que causa (eficientemente) otro evento o fenómeno. Esta explicación, realizada sobre el presupuesto de una total eliminación de todo componente propio de las ideas o conceptos, renuncia finalmente a su forma inicial de explicación causal y pretende reducir toda la explicación a la mera descripción formulada del modo más simple renunciando a toda hipótesis o presuposición de la existencia de fuerzas ocultas, elementos con potencial de originar otros etc.
Un ejemplo de esta posición se encuentra en la exigencia planteada por G.R. von Kirchhoff (1877) al considerar que la explicación causal en la mecánica sólo tenía que realizar un modelo completo y sencillo de lo que sucede en los movmientos de la naturaleza.
Esta diferencia entre tendencias no impide se las emplee en una misma explicación, siempre que se trate de pasos o fases parciales de dicho proceso. Por ejemplo, para explicar de forma más completa y sencilla lo que es el movimiento es necesario referirse a lo que se entiende por descripción completa o simple, o definir previamente qué tipos de referencias serán considerados como válidas o no. Todo eso supone explicación a base de admisión de ciertas "ideas". Por otro lado, la admisión de un principio (por ejemplo, la ley de la gravedad que explicaría el movimiento de caida) no tendría ni sentido sin referencia a la experiencia de movimientos físicos. Toda observación, también aquella en que se detectan relaciones entre algo que fundamenta y algo fundamentado o explicado, precisa tener como base ciertos conceptos iniciales, es decir, una referencia a las "ideas".
En la psicología de la Gestalt, como observaron A. Gurwitsch y A. Schütz y aplicaron en sus estudios sobre el proceso de percepción y cognición, se ha trabajado precisamente sobre la forma en que "ideas" previas pre-condicionan hasta las percepciones más simples.
La aportación de I. Kant: no basta analizar el campo objetivo, los problemas observables, sino hay que insertar también la consideración del "observador" y sus condicionamientos para la observación
Un empleo complementario de ambos tipos de tendencia en el enfoque es la concepción de I. Kant. Kant estudia la constitución de la misma experiencia (sensible) y sus posibles explicaciones mediante las categorías - comprendidas como conceptos básicos a que se refiere toda experiencia: por ejemplo, categoría del espacio para las percepciones en el mundo físico sobre proximidad, lejanía etc. Para él, tales categorías - ideas - no sólo posibilitan tales experiencias sino determinan además su validez objetiva o la fiabilidad de esas experiencias.
En su concepción, las categorías son un "a priori", es decir algo previo a toda experiencia o vivencia concreta y posibilitan las operaciones de constitución de la experiencia así como validez objetiva (la "fiabilidad") de toda experiencia. El que esas categorías posean la propiedad del ser "a priori", significa que no dependen de las experiencias concretas cuyas operaciones de constitución regulan, sino se fundamentan en la misma capacidad de la potencia cognoscitiva humana (sin presuponer esa capacidad, por precaria y falible que sea, ni tendría sentido ponerse a conocer). En este sentido denominaba Kant a estas categorías aprióricas "transcendentales" (que transcienden o están más allá de los condicionamientos concretos de cada experiencia concreta).
Todo esto implica postular un sujeto del conocer "transcendental" - que hay que presuponer capacitado para conocer y tener experiencias de lo real. Y a su vez, este postulado implica una construcción de ideas, una idealización (realizada al nivel de meta-observación sobre el observar-conocer de los objetos, es decir, sobre el tener experiencias de-).
Postular tales categorías a priori no es otra cosa que definir las "condiciones" de toda posible experiencia de lo real (donde el término 'posible' indica una apertura a un número indefinido de tales operaciones). En esta reflexión meta-observacional se llega pues a la conclusión de que sin tales condiciones o categorías ni podría darse la experiencia de lo real, su conocimiento o la elaboración de cualquier teoría sobre lo real. Y con esta construcción meta-teórica se inicia el enfoque propio de la llamada "filosofía transcendental".
Desde este "marco" conceptual, la cuestión sobre el peculiar modo de explicación que es el que refiere fenómenos a una ley se retrotrae a las condiciones del sujeto cognoscente que percibe una regularidad fenoménica y la interpreta como determinada por una ley natural.
En la propuesta de Kant, lo esencial (en referencia a la clarificación del tema de la "explicación") podemos pues verlo en su exigencia de que no basta analizar un campo objetivo de problemas, sino que hay que identrificar, por así decirlo, las "ópticas" o "categorías" con que el observador realiza sus operaciones de observación.
La propuesta kantiana fue practicamente olvidada en la Filosofía de la Ciencia posterior que recae en gran parte en una actitud de realismo ingenuo pre-kantiano. Sólo la eclosión de las distintas versiones del nuevo Constructivismo permite recuperar esta iniciativa kantiana y desarrollarla pasando ciertamente desde la metaobservación del observador como sujeto individual (y de los procesos que acontecen en su "conciencia") a la metaobservación de sistemas sociales observadores (Constructivismo Sistémico-Comunicacional).

El tratamiento del problema de la "explicación" en las distintas corrientes de la Filosofía Analítica
El modo en que se plantea actualmente el problema de la explicación (científica) está claramente marcado por los intereses y marcos de referencia de la Filosofía Analítica, pero evidentemente esta cuestión ha sido planteada ya por otras filosofías.
Ya los filósofos y científicos de otros tiempos discutieron las formas en que se deben explicar eventos o estados de cosas y recurrieron, desde la Antigüedad, a buscar las razones de esos hechos en principios o causas, y muchas veces en "teorías" en que se da un sentido a tales principios, causas y eventos.
Las ciencias no se contentan con describir ciertos fenómenos o estados de cosas, sino intentan responder a la pregunta del por qué esos fenómenos son lo que son, y por qué se dan o pueden darse ciertos eventos. La capacidad de una ciencia para predecir eventos está estrechamente unida a su capacidad de explicar los "por qués": si se conocen las razones por las que se ha producido algo también se sabrá cuando y cómo puede producirse algo similar en el futuro.
Aunque los autores del siglo XX, predominantemente, han tratado como tema más relevante la explicación científica (en ciencias naturales, como la física, química, biología), debe tenerse en cuenta que, sobre todo, en el ámbito alemán se ha difundido la tesis de una diferencia básica entre un tipo de conocimiento representado por la Hermenéutica y las llamadas Ciencias del Espíritu (Geisteswissenschaften) – que luego ha sido el adoptado por las Ciencias Sociales de orientación similar a la neokantiana-weberiana – y las Ciencias de la Naturaleza. Es decir se considera básica la diferencia entre dos formas de conocimiento, una basada en el explicar (según los métodos propios de las ciencias con objetos materiales) y otra que busca otro tipo de explicación, al que denominan "comprender" (según los métodos de las ciencias del espíritu).
Esta interpretación, originada sobre todo en la filosofía neokantiana, se debe a haberse planteado el problema de la ciencia moderna como reto a las formas de comprender el mismo conocimiento humano. En ese enfoque se parte de la evidencia de que las formas de conocimiento en las ciencias naturales, primero en la mecánica y física y luego en el resto de la investigación sobre la materia o la vida, se caracterizan por un recurso no sólo a la experiencia controlada – a lo empírico – sino también por el uso de lenguajes formalizados (sin la matemática moderna ni existiría la física), y que tales formas de conocimiento que llevan a la formulación de las "leyes" de la naturaleza, formuladas incluso matemáticamente, son radicalmente distintas a las que necesariamente debe emplear el historiador, o el intérprete y analista de textos del pasado que analizan fenómenos donde la característica básica es la "libertad" del ser humano, es decir, algo polarmente opuesto al determinismo implicado en el cumplimiento de las leyes naturales. El que en estas ciencias también se hayan logrado avances se muestra bien en la investigación realizada en la arqueología o en los análisis de textos elaborados por la filología clásica u oriental (incluyendo la llamada teología bíblica). Es claro que en esos trabajos recurren a otros métodos - normalmente complementando al empleo de métodos orientados al análisis de datos de tipo físico - que se orientan, de acuerdo a directrices elaboradas en las escuelas de pensamiento que han desarrollado más la reflexión sobre este tipo de conocimientos, a una forma de conocimiento que para distinguirla de la de la ciencia natural, básicamente orientada a la explicación causal, denominan comprender (por ejemplo, no es posible explicar causalmente, pero sí lo es entender los motivos de un agente histórico).
Para clarificar los problemas del explicar puede ser útil la indicación de Stegmüller (que a su vez sigue aquí a Hempel y Oppenheim), y plantear la cuestión de un modo más amplio. En el conocimiento científico del mundo podemos distinguir básicamente dos tipos de cuestiones que se formulan como:
La pregunta por la explicación a partir de causas, o deducida desde principios considerados como admitidos;
La pregunta por los fundamentos o motivos.
Solemos decir (y esto es una de los hábitos de nuestro "Alltagswissen", que quizá habría que poner en tela de juicio) que alguien nos explica correctamente un fenómeno si nos muestra las causas de que suceda. Admitiremos su explicación si se nos muestra de una u otra forma esa relación entre causas y fenómeno. Pero también encontramos, como algo distinto de esas explicaciones causales, explicaciones en que se muestran los motivos, razones o fundamentos de un fenómeno sin tener que indagar sobre sus causas. Así se nos induce a creer que ese fenómeno debía suceder ('estaba bien claro, había más que suficientes razones para que N dimitiera ya'). Y esta distinción es la que conduce a diferenciar entre:
la explicación en cuestiones que buscan el por qué causal;
la explicación en cuestiones sobre las razones, no necesariamente causales, de que algo sea como es, o deba ser admitido como válido.
No hay aquí motivo alguno por el que debamos ver estas dos variantes como excluyéndose mutuamente. Pero sí parece que podemos considerar que la busca de las causas, es decir, la explicación causal puede ser considerada como una especie dentro del género más amplio de la explicación por razones o fundamentos de un fenómeno (por ejemplo, en el ámbito de explicar decisiones humanas, hechos históricos etc.).
Es importante notar aquí que al buscar una explicación causal presuponemos la corrección del enunciado S en que se describe el explanandum (se trata por ejemplo de explicar una reacción química que es ya un hecho empírico). En cambio, el contexto en que buscamos razones para algo no implica que el enunciado correspondiente sea considerado ya como válido, más bien es todo lo contrario, ese explanandum es al mismo tiempo un demostrandum, algo para lo que buscamos razones que aumenten su credibilidad. Este podría ser el caso en una discusión sobre la licitud moral del aborto en los primeros meses de embarazo, si se nos muestran razones suficientes (en el explanans) para superar las evidentes dificultades derivadas de razones en pro de la vida el explanandum se convertirá de interrogante en respuesta inferida (no deductivamente, sino en un tipo de abducción) desde esas razones.
La mayor complejidad de la explicación por "razones" (de todo género) ha llevado a que la investigación en la moderna Teoría de la Ciencia se haya prácticamente limitado a la explicación causal. Pero eso no es ciertamente una "razón" para excluir de la observación meta-teórica la discusión sobre ese tipo de explicacíón más amplio.
En actitud crítica ante muchas exposiciones de esta temática que dan por sentado que la única explicación con carácter científico es la que responde a la pregunta "por qué" (entendido además que sólo "causas" explican), también debería notarse que existen otros esquemas de preguntas. Preguntas del siguiente tenor: ¿cómo se ha desarrollado la negociación para que al final se produjera este estallido?, ¿cómo ha sido posible que una persona que siempre fue tan eficiente haya cometido este error? Etc. podrían evidentemente transformarse en preguntas sobre los "por qués" de-. Pero también el "explicar" puede ser sustituído por otras formulaciones: justificar algo, disculpar un fallo, etc. Cuando J.L.Aranguren propuso "entender" la situación en que unos policías acosados por la ETA habían llegado al extremo de ir contra la misma ley que debían defender, no "justificaba", simplemente trataba de hacer comprender los motivos o razones - los "atenuantes" de una acción ciertamente delictiva - desde el contexto, la situación histórica etc. Y es claro que ahí no se trataba de una explicación deductivo-nomológica que siempre admite una "ley universal". Ese fue precisamente el error de los que le atacaron presuponiendo que estaba dando una explicación causal nomológico-deductiva. Y la observación de "explicaciones" de este tipo es lo que sigue justificando a los que mantienen una estricta diferencia entre explicar y comprender.
Lo que es evidente, es que el dar razones sobre fenómenos de un tipo singular, histórico, debido a decisiones humanas se debe ver como un tipo de explicación muy distinto del de la explicaciòn, por ejemplo, del movimiento de la tierra alrededor del sol que evidentemente puede ser inferida como consecuencia lógica de la ley de la gravedad newtoniana.

La explicación como observación centrada en la identificación y definición de "leyes naturales" Dejando de lado la consideración de las "ópticas" del sistema observador, tal como había planteado Kant con su interpretación de la aprioridad de las categorías a toda constitución de la experiencia de lo real, probablemente bajo la impresión producida por los avances de la ciencia moderna, las escuelas de pensamiento sobre la ciencia (Filosofía Analítica en sus distintas versiones) se han centrado en el problema de identificar y precisar las "leyes naturales" que condicionan la aparición de los fenòmenos (en el mundo exterior).
Esta tendencia e interés teórico es la que también ha marcado a la mayoría de los estudios de teoría economica general primero, y luego a los de las ciencias del management, economía y organización de empresas.

La "lógica de la explicación": La explicación como operación referencial dentro de un sistema formalizado (lenguaje, lógica) - en el enfoque de la Filosofía Analítica
En la Filosofía Analítica el campo observado no es directamente el de los fenómenos del mundo real, sino su representación-formulación realizada en un lenguaje científico o filosófico. De acuerdo a este enfoque, "explicar" un fenómeno real consiste en establecer relaciones lógicas entre los enunciados en que se describe/observa/analiza ese fenómeno y otras proposiciones que se presupone conocidas.
Para realizar esta operación "explicar", es preciso contar con una base de estructura lógica (contenidos formulados en proposiciones, cuyas relaciones regula la lógica formal) del tipo que sea: formal o informal, verbal o formulada simbólica-matemáticamente, y donde las relaciones entre esas proposiciones están reguladas por las reglas de la sintaxis o lógica correspondiente a ese sistema formalizado.
Dentro del conjunto de las estructuras lógicas (una teoría siempre tiene un núcleo estructural) se puede seleccionar reductivamente un subconjunto: el de las relaciones entre símbolos definidas cuantitativa-matemáticamente. La operación según la cual se efectúa una relación entre proposiciones descriptivas del mundo real y símbolos del conjunto simbólico-matemático se denomina cuantificación (con su concepto relacionado de: medición). Pero este tipo de relacionamiento realizado en una red de enunciados formulados en el lenguaje formalizado de la matemática constituye sólo una de las posibilidades de "explicación" y el grado de validez de tal tipo de explicación no depende únicamente de que se establezcan relaciones lógicamente correctas entre el item a explicar y los puntos de referencia, sino de la validez de dichos puntos.
Dar por sentado que "matematizar" garantiza por sí solo la validez científica de la explicación es una petición de principio sin base alguna.
En lo que concierne a la "lógica" de la explicación, en el enfoque propio de la Filosofía Analítica - centrada en el análisis de lo formulado en el lenguaje - se distingue entre cuatro tipos de explicación (ver: Nagel; Stegmüller) que se articulan según los siguientes modelos:
a. modelo "deductivo-determinista"
b. modelo "deductivo-estadístico-probabilista"
c. modelo "funcional-teleológico"
d. modelo "genético-histórico".
Los tipos de explicación según los modelos a) y b) tienen muchas características comunes, sobre todo, la de plantear el problema en referencia a una concepción causal-eficiente.

La explicación científica según el modelo deductivo-causal
Al definir el modo en que concebir un evento, indicar sus "por qués" (razones o causas) ha sido visto, desde Aristóteles (que pedía conocer ese por qué - ), como la forma científica de toda explicación. Berkeley pedía retrotraer los eventos singulares a leyes conocidas. Otros muchos autores (Hume, Fries, Schopenhauer, Helmholtz, Husserl, Wundt, etc. ) han formulado ideas similares sobre lo que es una explicación científica.
J. St. Mill fue sin embargo el primero que desarrolló sistemáticamente un modelo deductivo de la explicación: para él, toda explicación científica debía entenderse como una operación de referir lógicamente un contenido a una ley natural. Esta idea es la que luego desarrollará Popper.
Entre otras aportaciones importantes a la discusión sobre la "explicación" deben mencionarse:
Braithwaite
R. B. Braithwaite propuso una teoría de la explicación que se fundamenta en una idea de la ciencia como establecimiento ordenado de relaciones coherentes entre las experiencias sobre el mundo real (material). Dicha ordenación coherente no se limita a establecer la validez de un conjunto de leyes referentes a ciertos dominios de eventos que serían explicados por ellas; esas leyes científicas, que son las que explican o dan razón de los fenómenos, deberán también estructurarse jerárquicamente en:
  • leyes primarias que explican los hechos observados;
  • leyes secundarias o leyes sobre leyes que explican a su vez conjuntos de leyes primarias;
  • leyes terciarias o leyes de (leyes de leyes) y así sucesivamente

E. Nagel
Ernest Nagel, que presupone la posibilidad de que la ciencie de "explicación" de muchos fenómenos, algo que va mucho más allá que la mera "descripción", pero en la explicación científica hay que distinguir el caso de una inferencia meramente formal desde unas premisas, del caso de la inferencia material. Nagel estudió las diferencias fundamentales de las explicaciones científicas y distinguió cuatro tipos:

Explicaciones que siguen el modo deductivo puro (tanto en la dimensión de conocimientos puramente formales, lógica y matemática, como en las ciencias)(ver: Modelo de Explicación deductiva y Esquema deductivo-nomológico de Hempel-Oppenheim;

Explicación probabilista (formulada en el lenguaje matemático de la estadística), donde las premisas son insuficientes lógicamente para garantizar la corrección de lo que se explica, pero a pesar de ello sí pueden obtenerse enunciados "probables";

Explicación funcional o teleológica, en la que se emplean enunciados como 'con el fin de-' y similares, y la que, muchas veces, se establece la referencia esencial a un estado de cosas futuro que es lo que da la inteligibilidad de un acto presente;

Explicación genética, en que se establece una secuencia de eventos gracias a la cual un sistema dado se transforma en otro.

Todos estos tipos de explicación se estructuran en relación a la cuestión del ¿por qué? - ¿por qué algo es como es?¿por qué suceden las cosas de este modo y no de otro? Etc.

El que no toda explicación tenga naturaleza deductiva no impide, según Nagel, que se trate de explicaciones auténticas. Aparte de la deducción puramente formal (en lógica y matemática), hay que admitir también otros tipos de deducción similar en la física matemática; pero ese no parece ser el caso en teorías configuradas en ese mismo estilo de formalismo, por ejemplo, la deducción en la matemática de la microeconomía - algo con sintaxis, pero sin semántica.

K. Popper

La idea de Mill, a la que aportaron ciertamente ciertos matices Jevons, Ducasse, Campbell, Cohen y Nagel, fue desarrollada finalmente por K. Popper que es el primero en emprender un análisis

Karl Popper (Logica de la Investigación) se planteó la cuestión de cómo describir claramente la estructura lógica de una explicación causal. Esta cuestión no era tan evidente: aparentemente parece una paradoja pedir que una explicación causal (a partir, por tanto, de leyes naturales que existen en el mundo real) se deba estructurar como inferncia "lógica" (es decir, entre contenidos ideales).

Un ejemplo puede ayudar a comprender el planteamiento lógico-causal de Popper.

La explicación de la ruptura de un cable tras haber colgado de él un peso de 20 toneladas puede ser la de que dicho cable tenía una resistencia a la tracción menor de 15 toneladas. Esto es, al observar el fenómeno explanandum hay que tener en cuenta unas ciertas regularidades determinadas por leyes naturales universales; y otras condiciones concretas inciiales (que describimos con enunciados singulares).

En este caso las "leyes" formulan:
para cada cable de una determinada estructura S (la forma en que se entrelazan los hilos, el material etc.) hay un determinado límite de resistencia a la ruptura, el de un peso m;
para el cable concreto Cx con una estructura Sx el peso máximo a soportar es p.

Las "condiciones iniciales" formulan:

Este es un cable de estructura Sx

El peso que se cuelga es >m

La inferencia (lógica) será que ese cable se romperá.

A partir de este planteamiento y de las precisiones aportadas por Popper es como Hempel y Oppenheim elaboraron su monografía "Studies in the Logic of Explanation" (1948) que desencadenó una discusión todavía en curso sobre estos problemas (ver: Modelo deductivo-nomológico de explicación).

La explicación inductiva: estadístico-probabilista

A partir de la revolución cuántica, la Física moderna debe abandonar sus modelos de explicación determinista (que llegan hasta la misma Relatividad). La Teoría de la Ciencia inicia también entonces un desplazamiento de sus centros de relevancia desde la comprensión determinista a una concepción "probabilista" de la realidad. Esta explicación debe a su vez ser comprendida como una forma de "inducción".

Aquí debe notarse que la explicación en referencias configuradas por posibles vínculos (probables) es totalmente distinta a la explicación deductivo-causal. No se da pues una explicación de los "por qués"; no se responde con este tipo de explicación a ninguna pregunta por causas, sino sólo de quiere "dar razón" en operaciones que trabajan sólo sobre probables relaciones entre el ámbito de lo observado y otros campos de observaciones.

Para completar la comprensión de lo que significa la explicación inductiva hay que considerar también la discusión sobre el tipo de conocimiento de los eventos meramente "probables" (ver: Probabilidad).

Las leyes estadísticas tienen generalmente la siguiente forma básica:

La probabilidad estadística de que un evento del tipo F, también lo sea del tipo G, es r; lo que a su vez puede formularse como:

P (G,F) = r

Esta formulación debe entenderse en el sentido de una interpretación en que se supone que para un número suficientemente grande de eventos, la relación de los eventos F a la de los eventos G se aproximará más y más al valor r.

Una explicación estadística es pues un tipo de explicación en que la operación de referenciar el explanandum al explanans se realiza en una observación selectivo-reductiva que sólo considera dicho explanans como principio observado a su vez como ley estadística (Hempel).

Es evidente que este tipo de observación referencial, lo mismo que el de la expliación causal, requiere el uso no sólo de conceptos empíricos sino también el de conceptos teóricos (ver: concepto empírico-concepto teórico).

En su primera versión, la del modelo deductivo-estadístico de Hempel, este tipo de explicación responde a la explicación desde enunciados sobre regularidades empíricas sometidas al "interpretante" de conceptos de la teoría de la estadística-matemática. El explanans deberá contener al menos un principio formulado en términos estadísticos. Es decir, se realiza la explicación referencial sobre "presuposiciones" que afirman la validez del conocimiento por inducción desde una serie de fenómenos a la afirmación de una ley (estadística) general.

Este esquema de explicación queda dentro del esquema general de explicación deductivo-nomológica, pero con la especificación de que en el explanandum, lo mismo que en las premisas del explanans, aparezca un enunciado sobre regularidades estadísticas, y que además no sea necesario referirse a un enunciado sobre un caso singular.

La explicación-deductivo-estadística en que se afirma que en una serie indefinida de actos (comprobables empíricamente) de arrojar un dado aparecerán con igual frecuencia las cifras entre el 1 y el 6, debe apoyarse así en presuposiciones no-empíricas como son la del no desgaste del objeto (algo imposible físicamente), la absoluta exactitud en la construcción del dado (también inalcanzable físicamente), la afirmación de que los distintos actos de arrojarlo son mutuamente independientes etc.

Una explicación deductivo-estadística no suministra una explicación de un evento singular (el que los españoles tengan una renta media per capita de tantos euros no puede explicar en absoluto que un ciudadano concreto NN posea casualmente dicha cantidad). Pero es natural que se quiera poder trabajar con esta explicación estadística respecto a distintos fenómenos del campo de las ciencias. Uno quiere, por ejemplo, conocer en qué medida es es más probable sufrir un cancer en una zona urbana (contaminada) que en una zona rural o los riesgos financieros derivados de una inversión en un determinado sector industrial. En la Biología, en la Mecánica Cuántica, en las Ciencias Sociales o en la Economia se trabaja con este tipo de explicación estadística. Lo único que se busca es determinar esos grados de probabilidad, no una certeza como la que se pretende obtener en la explicación deductiva. Es por eso por lo que Hempel hablaba aquí de una "explicación inductivo-estadística".

El esquema general de este tipos de explicación de eventos sujetos a una ley estadística (similar al de la explicación deductivo-nomológica) es:

P (G, F) = r
F a
_________
G a

Es decir, si todos los objetos que poseen la propiedad F también tienen la propiedad G; se puede concluir con la probababilidad lógico-inductiva r - y si ese r se aproxima a 1 - se podrá concluir, con una certeza práctica, que también el objeto o evento a tiene la propiedad G si es que posee la propiedad F.

No sería correcta la formulación: 'a posee la propiedad G con una probabilidad r' (una afirmación ontológica), sino sólo es lícito decir que con esta operación, "inducción-estadística", referimos la observación conjunta del objeto 'a' y sus propiedades F a observación de las propiedades G, y que esa referencia es a su vez observada como de vínculo probable (en el grado indicado por r). Precisamente son esas observaciones sobre a, F y G, lo que conforman las presuposiciones.

Además podría muy bien ser el caso que construyéramos otro distinto explanans y que la conclusión-explanandum tuviera entonces otra relación de distinto grado de probabilidad con su antecedente. Incluso podría suceder que se eligiera un explanans desde el que resultara imposible concluir otra cosa que la no-aparición del evento-explanandum.

Es decir, se plantea la cuestión de la equivocidad o multi-interpretabilidad de la explicación inductivo-estadística de un mismo evento.

Considerada la cuestión desde la perspectiva del enfoque constructivista, la dificultad consiste en la imposibilidad de determinar (por definición nos encontramos en el ámbito de observación donde las certezas no existen) los nudos o puntos a que se puede referir la explicación que no son otra cosa que conjuntos de datos-informaciones elegibles (por una necesaria reducción selectiva condicionada por la limitación del potencial de observación de cualquier sistema observador).

A este respecto se distinguen dos exigencias metodológicas:

Para superar la dificultad indicada, Carnap (1950) propuso el postulado metodológico (sobre el uso del método estadístico-inductivo) formulado en el enunciado: 'en una situación dada de conocimientos, hay que tomar el conjunto total de la base de datos de experiencia como fundamento para la determinación del grado de confirmación de lo explicado'. Es decir, plantea el "requirement of total evidence - o de una totalidad de datos).

Hempel introduce la condición específica de que deberá considerarse el total de información suministrada en un determinado momento que es potencialmente relevante para explicación del evento-explanandum (requirement of maximal specificity).

Posteriormente, Stegmüller mejoró la formulación de la exigencia de este tener que maximizar la determinación de lo observado.

Pero es evidente que el observador no puede escapar a su propia libertad en seleccionar no sólo los nudos de referencia desde los que explicaría el evento explanandum, sino también las relaciones de implicación probable entre ambos extremos.

Puede pues concluirse que estos postulados y exigencias planteados en la discusión sobre la explicación-inductivo-estadística indican la relatividad de dicha explicación respecto a las situaciones iniciales de conocimiento. No existe pues una clase K bien definida de enunciados que representen un ámbito de fenomenos o eventos conocidos a partir de la cual pudiera estructurarse la referencia-explicativa del explanandum. La "constructividad" de toda observación-conocimiento se manifiesta pues todavía de modo más claro al tratarse del conocimiento inductivo-probable.

W. Stegmüller

Desde la obra de Hempel-Oppenheim sólo W. Stegmüller (1969), en la línea de Carnap, parece ser el que más ha logrado avanzar en la clarificación del problema.

En concreto, esta clarificación se centra sobre el problema de la "exigencia de una máxima especificidad" (requirement of maximal specificity)

Dificultad en la explicación "científica" de la acción humana y la explicación "racional"
La dificultad mayor de los modelos expuestos de explicar o de dar razones de algo, como modelos de explicación "científica" (por referirse a leyes, etc.) se manifiesta cuando se trata de la acción humana singular o de acciones históricas (la llamada "pseudoexplicación"). Es claro que un observador del ámbito de lo social, como puede ser un fenómeno bursátil, no puede pretender poseer toda la información (actúan sujetos cuyas motivaciones, pasado, o intenciones nos son totalmente opacas). Presponer la existencia de algo así como "leyes universales" sobre la acción humana para explicarla deductivo-nomológicamente no tiene el menor fundamento.

Ciertamente hay muchos ámbitos de la acción humana que la institucionalización, o las costumbres, ha podido estabilizar y hacer más predicibles hasta el punto de que podría pensarse que existen ciertas regularidades del tipo de las que atribuye a una ley. Pero no puede equipararse tal regularidad con la resultante de una ley natural.

La explicación de una acción humana no parece podría prescindir de aspectos como los siguientes: el individuo persigue ciertos "fines", ya sea por querer realizar cierto ideal, ya sea por creer que debe moralmente adecuar su decisión y acción a una determinada norma; o el individuo A actúa en una interacción comunicativa en la que el otro comunicador B puede aportar, de forma inesperada para A, aspectos antes ni siquiera percibidos y ante los cuales A debe "innovar" su forma de percepción del campo discutido. En el caso de una observación realizada con A y B por un observador "científico" C, el mismo desarrollo de las acciones comunicacionales de A y B puede quedar modificado. Este sería, por ejemplo, el caso tan corriente de esas disputas entre parejas realizadas ante el medio televisivo, donde esa situación puede provocar actitudes o de exhibicionismo psicológico o de cierto pudor que evidentemente modificarían tales acciones-comuicacionales.

No existen procedimientos metodológicamente fundados y regulados que garanticen siquiera la invarianza del proceso observado ante las operaciones de observación. Por tanto, nos encontramos con el hecho de que los distintos tipos de explicación deductiva o inductivo-estadística ni siquiera son relevantes para la observación y explicación de la mayoría de las acciones humanas.

Esto es lo que ha conducido a ciertos autores a prescindir, en la explicación de la acciòn humana, de las "premisas" a partir de las cuales podría inferirse lógicamente de una u otra forma, con mayor o menor probabilidad, una determinada estructuración de la decisión y acción. En lugar de buscar una forma de explicación "causal" buscan sólo los "motivos" racionales o intencionales de tales acciones, es decir, realizan una explicación racional.

Tal forma de explicación indicando las "razones de la acción", por lo que podría considerarse todavía como "explicación" realizada según una lógica de inferencia, no se apoya ciertamente en la presuposición de ley alguna, sino constituye sólo un "postulado" a aceptar en toda comprensión del sentido de la argumentación práctica.

Una teoría sobre la explicación racional no introduce un nuevo esquema de explicación junto a los de la explicación deductiva o inductivo-estadística, pero sí cambia el mismo "sentido" de lo que es ese explicar como operación del sistema-observador.

En la explicación deductivo-causal o inductivo-probabilista los puntos de referencia recursiva (que eso es lo que realiza la "operación" del explicar) eran a su vez interpretados como regularidades debidas a una ley o a una regularidad formulada en términos estadísticos), es decir, la operación del observar tales items tenía primordialmente un carácter teórico-especulativo (se movía en el ámbito de la semántica y sintaxis).

Otras relevancias son las que dominan en las explicaciones realizadas por sujetos comunicacionales sobre su propia interacción. Las explicaciones, primariamente las dadas al otro, luego las que uno puede darse a sí mismo, se insertan en el contexto de la argumentación práctica, donde la dimensión observacional se subordina totalmente a la dimensión práctica. Este es el caso de la comunicación orientada a "coordinar" la co-operación humana. Interpretaciones, atribuciones de sentido, de intenciones etc., son sólo "partes" del proceso interactivo, es decir de una Praxis. Más que explicar lo real, de lo que se trata ahí, en primer lugar, es de crear una realidad.

NOTAS

Aristóteles: Metaphysica I, 981 a. (atrás)
Berkeley: Princ I. (atrás)
Braithwaite, R.B. (1953): Scientific explanation. Cambridge (atrás)
R. Carnap (1950): Logical foundations of probability. Chicago.
C.G. Hempel (1965): Aspects of scientific explanation and other essays. New York, Londres. Pp. 321 ss. (atrás)
Niklas Luhmann (1990): Die Wissenschaft der Gesellschaft. Frankfurt, Suhrkamp [trad.esp. "La Ciencia de la Sociedad", Madrid, Mexico, Anthropos]
Wolfgang Stegmüller (1969): Der Begriff der Erklärung und seine Spielarten (el concepto de explicación y sus modalidades). En: W. Stegmüller: Probleme und Resultate der Wissenschaftstheorie und Analytischen Philosophie. Vol. 1. Studienausgabe Teil 1, Kapitel 1. Berlin: Springer, pp. 72-153. (atrás)
Oswald Schwemmer (1995): Art. "Erklärung"; en: Mittelstrass, J. (ed.): Enzyklopädie Philosophie und Wissenschaftstheorie. Vol.1; Stuttgart - Weimar: Metzler; pp. 578-584.

Fuente: ídem, P.p. 47-72

MESOGRAFÍA

http://www2.uah.es/estudios_de_organizacion/epistemologia/explicacion.htm