sábado, 11 de agosto de 2007

La filosofía humanista en perspectiva.

LA FILOSOFÍA HUMANISTA EN PERSPECTIVA[i]

Nunca antes el interés en hablar sobre el humanismo ha sido tan amplio -y raramente la filosofía humanista ha sido tan pobremente entendida tanto por defensores como opositores.

¿Qué clase de filosofía es el humanismo? Al escuchar a sus muchos de sus detractores uno se imaginaría que es una colección doctrinaria de metas sociales justificadas por una visión del mundo arbitraria, materialista y atea. A menudo escuchamos a los líderes de la nueva derecha estadounidense decir que “El humanismo parte de la creencia que no hay dios”, que “la evolución es la piedra angular de la filosofía humanista”, que “todos los humanistas creen en la ética situacional, la eutanasia y el derecho al suicidio”, y que “el fin primordial del humanismo es el establecimiento de un único gobierno mundial”.

¿De dónde obtuvieron tantas nociones? La fuente que citan más frecuentemente es el Segundo Manifiesto humanista, y ciertamente todos los elementos anteriores pueden encontrarse ahí. El primer artículo de ese manifiesto declara: “como no teistas, empezamos con los seres humanos, no con Dios, con la naturaleza, no con la deidad”.

El segundo artículo dice que “la ciencia afirma que la especie humana es surgimiento de la fuerzas evolutivas naturales”. El tercer artículo establece: “la ética es autónoma y situacional, no necesita sanción teológica o ideológica”. El artículo séptimo habla “[d]el derecho individual a morir con dignidad, la eutanasia y el derecho al suicidio”. Y la sección final, que consiste de los artículos décimo segundo al décimo séptimo, enfatiza “la comunidad mundial”, especialmente “un sistema de ley mundial y un orden mundial basados en un gobierno federal transnacional”.

A luz de estos me parece que debemos tener mucho de la culpa de por qué nuestra filosofía es incomprendida. Todos hemos sostenido muy frecuentemente nuestras ideas como una lista de mercados de conclusiones, cada conclusión supuestamente tan básica como todo el resto y de igual aceptación entre los humanistas. Esto otorga a estas conclusiones la forma de “mandamientos”. Usualmente no hemos dividido nuestras filosofías y derivado una parte de otras. De hecho, muy a menudo hemos entrelazado nuestra epistemología con nuestra cosmología, la ética y los remedios sociales aunque todos ellos tuvieron que ser tratados igual.

Lo que necesitamos hacer es explicar nuestra filosofía en una manera mas jerárquica colocando adelante primero nuestro principios básicos: aquellas ideas que unen a todos los humanistas que forman los fundamentos de la filosofía. Una vez que se haga esto, podemos seguir con nuestras creencias cerca del mundo: creencias que, por la naturaleza de la investigación científica, deben ser tentativas. Entonces, una vez que el fundamento es establecido, podemos recomendar políticas sociales apropiadas, reconociendo la diferencias de opinión dentro de nuestros campos. Con este enfoque, la gente verá al humanismo de una forma que encuentro que es la más aguda: y en una forma que revela la naturaleza no dogmática y autocorrectiva del humanismo.
Principios básicos

1. Los humanistas nos concebimos como individuos. No hay área de pensamiento que no querramos explorar, desafiar, cuestionar o dudar. Nos sentimos libres de investigar y entonces aceptar o rechazar cualquier afirmación propuesta. No deseamos seguir una doctrina o adoptar una de creencias o valores que nos convencen personalmente. Buscamos tener responsabilidad por nuestras decisiones y creencias, y éstanecesita tener control sobre ellos. A través de este espíritu desencadenado de libre búsqueda, pueden lograrse nuevo conocimiento y nuevas formas de vernos a nosotros mismos y al mundo. Sin él, estamos abandonados en la ignorancia y, subsecuentemente, somos incapaces de mejorar nuestra condición.

2. Hacemos decisiones razonadas porque nuestra experiencia con enfoques que abandonan la razón nos convencen que los tales son inadecuados y a menudo contraproductivos para la realización de los fines humanos. Encontramos que, cuando la razón es dejada no hay “corte de apelación” donde se puedan establecer diferencias de opinión. Descubrimos, en cambio, que cualquier creencia es posible si uno permite ser guiado por la fe arbitraria, la autoridad, la revelación, la experiencia religiosa, los estados alternos de conciencia, u otros sustitutos de la razón y la evidencia. Por lo tanto, en asuntos de fe descubrimos que la razón, cuando es aplicada a la evidencia de nuestros sentidos y a nuestro conocimiento acumulado, nuestra guía mas confiable para entender el mundo y hacer nuestras decisiones.

3. Basamos nuestra comprensión del mundo en lo que podemos percibir con nuestros sentidos y que podemos comprender con nuestras mentes. Cualquier cosa que se diga que tiene sentido debe tener sentido para nosotros como humanos, además no hay razón para que sea el fundamento de nuestras decisiones y acciones. El conocimiento o las intuiciones supuestamente transcendentes de las que se dice que van más allá de la comprensión humana no pueden instruirnos porque no podemos relacionarnos concretamente con ellos. La forma en que los humanos aceptan un supuesto “conocimiento” transcendente o religioso por medio de dar arbitrariamente “un salto de fe” y por abandonar la razón. Encontramos este rumbo inaceptable, ya que todas las reglas morales supuestamente “absolutas” que se aceptan como resultado de este salto arbitrario son ellas mismas consideradas arbitrarias por la carencia del fundamento del salto mismo. Además, no hay forma racional de probar la validez o verdad del “conocimiento” transcendente o religioso o para comprender lo incomprensible. Como resultado, nos comprometemos a la posición que la única cosa que puede ser llamado conocimiento es que estáfirmemente fundamentado en el reino de la comprensión y verificación humana.

4. Aunque tomamos una posición estricta en lo que constituye el conocimiento, no somos críticos de las fuentes de las ideas. A menudo los sentimientos intuitivos, corazonadas, especulación y destello de inspiración puedan ser excelentes fuentes de enfoques novedosos, nuevas formas de ver las cosas, nuevos descubrimientos y nueva información. No nos desespera aquellas ideas derivadas de la experiencia religiosa, los estados alterados de la conciencia o las emociones; declaramos solamente que probar estas ideas contra la realidad es el único camino para determinar su validez como conocimiento.

5. El conocimiento humano no es perfecto. Reconocemos que las herramientas para probar el conocimiento, los sentidos humanos y la razón humana, son falibles así que interpretan tentativos todo nuestro conocimiento y las conclusiones científicas acerca de la naturaleza del mundo. Lo que es verdadero para nuestras conclusiones científicas es aún más verdadero para nuestras elecciones morales y políticas sociales. Estos últimos están sujetos a revisión continua a la luz tanto de la naturaleza falible y tentativa de nuestro conocimiento como de los cambios constantes en las condiciones sociales.

Para muchos, esto parecerá un fundamento inseguro sobre el cual establecer una filosofía. Pero, porque trata honestamente con el mundo, lo creemos como el más posible fundamento seguro. Los esfuerzos en basar las filosofías sobre fuentes sobrehumanas y “realidades” transcendentes para poder proveer un sentimiento superior de seguridad sólo terminan creando ilusiones acerca del mundo y luego resultan en errores cuando estas ilusiones lleguen a ser la base para decisiones y políticas sociales. Nosotros los humanistas deseamos evitar estos costosos errores, y así, estamos comprometidos a encarar la vida como lo que es y la ardua tarea que tal enfoque honesto acarrea. Hemos sacrificado voluntariamente la tentación de una seguridad fácil ofrecida por sistemas simplistas para tomar parte activa en el esfuerzo concienzudo de construir nuestra comprensión del mundo y por ello contribuir a la solución de los problemas que han plagado a la humanidad a través de los tiempos.

6. Sostenemos que los valores humanos sólo tienen sentido en el contexto de la vida humana. Una existencia supuestamente diferente a la humana después de la muerte no puede, entonces ser incluida como parte del medio ambiente en que nuestros valores deben operar. El mundo físico del aquí ahora de nuestros sentidos es el mundo que es relevante para nuestros intereses éticos, nuestras metas y nuestras aspiraciones. Por lo tanto, colocamos nuestros valores completamente dentro de este contexto. Si lo hacemos de otra manera (colocar nuestros valores en el contexto más amplio y una simple extensión esperada de la realidad que conocemos) podríamos encontrarnos tanto relegando nuestros intereses reales en la búsqueda de intereses imaginarios como tratando de relacionar las necesidades humanas aquí aun conjunto muy diferente de necesidades no humanas dondequiera. No sacrificaremos la vida ética buena aquí a menos que pueda demostrarse que existe “otra vida” en otro lugar que necesita un llamado de nuestra atención y que esta “otra vida” tiene alguna relación de realidad con esta vida.

7. Basamos nuestras decisiones e ideales éticos en necesidades e intereses humanos como opuestos a las necesidades e intereses alegados de supuestas deidades u otras entidades o poderes transcendentes. Medimos el valor de una elección determinada por medio de cómo afecta la vida humana, y en ésta incluimos nuestros egos individuales, nuestras familias, nuestra sociedad y los pueblos de la tierra. Si se descubre que existen poderes sobrenaturales, poderes a los que debemos responder aún basaremos nuestra respuesta en la necesidad y el interés humano en cualquier relación con estos poderes.

Esto es porque todas las filosofías son creadas por los humanos y no pueden en el análisis final, evitar el prejuicio edificado a partir de una perspectiva humana. Esta perspectiva humana nos limita a formas humanas de comprender el mundo y a los impulsos y aspiraciones humanos como una fuerza motivadora.

8. Practicamos nuestra ética en un contexto vital más que en uno ideal. Aunque la ética son ideales, los ideales sólo pueden servir como lineamientos en las situaciones. Esto es por lo que nos oponemos a sistemas morales absolutistas que intentan apelar rígidamente a valores morales ideales como si el mundo mismo fuera ideal.

Reconocemos que los conflictos y los dilemas morales si ocurren y que las elecciones morales a menudo son difíciles y que no pueden derivarse de patrones simplistas y reglas y métodos prácticos. Las elecciones morales a menudo involucran pensamiento arduo, reunión diligente de la información acerca de la situación a la mano, consideración cuidadosa de las consecuencias inmediatas y futuras y el sopesamiento de las alternativas. La vida que se vive de manera que promocione el bien, o incluso que conozca qué elecciones son buenas, no siempre es fácil. Por lo tanto, cuando declaramos nuestro compromiso con el enfoque humanista de la ética, estamos expresando nuestros deseos de realizar el pensamiento y el trabajo arduos que acarrea la vida moral en un mundo complejo.

Creencias tentativas acerca del mundo

1. Nuestro planeta gira alrededor de una estrella de tamaño mediano que está localizada cerca del extremo exterior de una galaxia de tamaño promedio, que es parte de un grupo de galaxia que consiste de otras diecinueve galaxias, es parte de un universo en expansión que, mientras que consiste mayormente de espacio frío y oscuro, también contiene quizás cien mil millones de galaxias además de la nuestra. Nuestra especie ha existido sólo un breve tiempo sobre la tierra, y la tierra misma ha existido solamente un breve tiempo en la historia de nuestra galaxia. Nuestra existencia es así increíblemente una minúscula y breve parte de un cuadro mucho mayor.

A la luz de esto, encontramos curioso que, en ausencia de evidencia directa, los pensadores religiosos pueden concluir que el universo o algún poder creativo más allá del universo está interesado con nuestro bienestar o futuro. Por toda apariencia parece más lógico concluir que solamente nosotros estamos interesados por nuestro bienestar y futuro.

2. Los seres humanos no son completamente únicos a partir de otras formas de vida y no son el producto final del algún esquema planeado de desarrollo. La evidencia muestra que los humanos están hechos de los mismos bloques construidos de los cuales están hechos otras formas de vida, están sujetos a los mismos tipos de presiones naturales.

Todas las formas de vida están construidas a partir de los mismos elementos básicos, los mismos tipos de átomos como sustancias no vivientes, y estos átomos están hechos de partículas subatómicas que han sido recicladas a través de muchos sucesos cósmicos antes de llegar a ser parte de nosotros o nuestro mundo. Los humanos son el resultado actual de una larga serie de cambios evolutivos naturales pero no el resultado único o final.

Puede esperarse que el cambio continuo nos afecte, a otras formas de vida y al cosmos en general. Parece no haber comienzo o fin últimos para este proceso.

3. No existe evidencia precisa en esta época para justificar la creencia que la mente humana es distinta y separable del cerebro humano, es así mismo una parte del cuerpo. Todo lo que conocemos acerca de la personalidad indica que cada parte de ella está sujeta al cambio causado por la enfermedad y el daño físicos y la muerte. Así existen fundamentos insuficientes para creer en un "alma" o alguna forma de vida después de la muerte.

4. Las motivaciones básicas que determinan nuestros valores están finalmente enraizadas en nuestra biología y experiencias tempranas. Esto es: porque nuestros valores están basados en nuestras necesidades, intereses y deseos que ellos mismos, a menudo se relacionan a la supervivencia de nuestra especie. Como humanos somos capaces de llegar a un acuerdo sobre los valores básicos porque muy a menudo compartimos las mismas necesidades, intereses y deseos y porque compartimos el mismo ambiente planetario.

Entonces, teóricamente es posible desarrollar un sistema de ética basado científicamente una vez que se sepa lo suficiente acerca de las necesidades, impulsos, motivaciones y características humanas y una vez que la razón se aplique consistentemente hacia la satisfacción de las necesidades humanas y el desarrollo de las capacidades humanas.

Mientras tanto, la ética, las leyes, los sistemas sociales y las religiones humanas retendrán una parte de los esfuerzos continuos de los humanos de ensayo y error para descubrir mejores formas de vivir.

5. Cuando a la gente se les da bastante libertad para seguir sus propios intereses y metas, para pensar y hablar por ella misma, para desarrollar sus talentos, y operar en un contexto social que promueva la libertad, el número de descubrimientos benéficos se incrementa y la humanidad avanza hacia la meta de una mayor autocomprensión, mejores leyes, mejores instituciones y una buena vida.

Posiciones actuales sobre la política social

1. Como humanistas que estamos comprometidos a la libre búsqueda y a considerar el valor de sistemas sociales que promuevan la libertad, alentamos la maximización de la autonomía individual. En este contexto, apoyamos tales libertades y derechos como la libertad religiosa, la separación del estado de la iglesia, la libertad de expresión y de prensa, la libertad de asociación (incluyendo la libertad sexual, el derecho al matrimonio y el divorcio, y el derecho a estructuras familiares alternativas), el derecho al control de la natalidad y el aborto, y el derecho a la eutanasia voluntaria.

2. Como humanistas entendemos que los humanos son animales sociales y necesitan tanto las protecciones y las limitaciones provistas por una organización social efectiva, apoyamos aquellas leyes que protegen al inocente, tratan de forma efectiva al culpable, aseguran la supervivencia de los necesitados. Deseamos un sistema de justicia criminal que sea rápido y justo, que no ignore al perpetrador del delito ni a la víctima, y que no ignore el refrenamiento y la rehabilitación en términos de penalización. No obstante, no todos los delitos y disputas entre la gente debe ser establecido por las cortes judiciales de ley. Un enfoque alternativo que involucre la mediación de conflicto en lo que respecta a las partes opositoras para llegar a acuerdos mutuos, ha mostrado mucha promesa y por lo tanto tiene nuestro apoyo.

3. Como humanistas que ven potencial en la gente de todos los niveles de sociedad, alentamos una extensión de la democracia participativa de modo que la toma de decisiones llegue a estar más descentralizada y así involucre a más gente. Vemos adelante para ensanchar la participación en el proceso de la toma de decisiones en áreas tales como: la familia, la escuela, el lugar de trabajo, las instituciones de gobierno. En este contexto, no tenemos lugar para el perjuicio sobre el fundamento de la raza, la nacionalidad, el color, el sexo, la orientación sexual, la edad, la tendencia política, la religión o la filosofía. Consideramos cada fundamento de la promoción de la igualdad de oportunidades en la economía y en la educación universal.

4. Como humanistas que se dan cuenta que todos los humanos comparten necesidades comunes en un medio ambiente planetario común, apoyamos la tendencia actual hacia una conciencia más global. Reconocemos que los programas efectivos en la ecología requieren cooperación internacional. Sabemos que sólo la negociación internacional hacia la reducción de las armas hará al mundo seguro de la amenaza de la guerra termonuclear o biológica. Consideramos la necesidad de la educación universal sobre el control poblacional como un medio de asegurar un lugar cómodo para todos. Y percibimos el valor en la comunicación internacional y el intercambio de información, sea que la comunicación y el intercambio involucren ideas políticas, puntos de vistas ideológicos, ciencia, tecnología, cultura o las artes.

5. Como humanistas que valoran la creatividad humana y que han visto los beneficios de la ciencia y la tecnología, deseamos decididamente tomar parte en los nuevos desarrollos científicos y tecnológicos, todos alrededor nuestro. Nos sentimos alentados más que temerosos acerca de la biotecnología, la energía alternativa, la tecnología computarizada y la revolución de la informática, reconocemos que los intentos de rechazar estos desarrollos o de prevenir su amplia aplicación no las detendrá. Tales esfuerzos los colocará simplemente en manos de otras personas o naciones para su explotación. Ejercer nuestra influencia moral sobre las nuevas tecnologías, hacer que se oiga nuestra voz, debemos tomar parte en las revoluciones cuando llegue.

6. Como humanistas vemos la vida y la historia humana como una gran aventura, buscamos nuevos mundos que explorar, nuevos hechos que descubrir, nuevos rumbos para la expresión artística, nuevas soluciones para viejos problemas, y nuevos sentimientos que experimentar. A veces nos sentimos impulsados en nuestra búsqueda, y es la participación en esta búsqueda lo que da sentido y hace posible los descubrimientos benéficos. Nuestras metas como especie no tienen límites fijos. Como resultado, nunca nos encontraremos sin un propósito.

Conclusión

Los humanistas, al enfocar la vida desde una perspectiva humana, parten de maneras humanas de comprender el mundo y la meta de satisfacer las necesidades humanas. Esto lleva a conclusiones tentativas acerca del mundo y las políticas sociales relevantes. Porque el conocimiento humano debe ser rectificado de vez en cuando y porque las situaciones cambian constantemente, las elecciones humanas deben cambiar también. Esto provee a las posiciones actuales de política social la parte más adaptable de la filosofía humanista. Como resultado, la mayoría de humanistas encuentra más sencillo estar de acuerdo sobre los principios básicos que sobre las creencias tentativas acerca del mundo, pero encuentra más fácil estar de acuerdo sobre tales creencias que en las políticas sociales. Es mi esperanza que la claridad en este punto borrará muchos malentendidos prevalecientes acerca del humanismo.
Frederick Edwords

Fuente: ídem. p.p. 291-296.
MESOGRAFÍA